Docente de la Facultad es invitado a participar como coautor del octavo Ozone Assessment Report, de las Naciones Unidas

mayo 03 2017 11:38.

Docente de la Facultad es invitado a participar como coautor del octavo Ozone Assessment Report, de las Naciones Unidas

El Dr. Rafael Fernández Ampliar imagen


El Dr. Rafael Fernandez, Profesor Adjunto de la FCEN e Investigador Asistente de CONICET con funciones tanto en la FCEN-UNCuyo como en la UTN-Facultad Regional Mendoza, ha sido convocado para conformar el panel de expertos científicos que elaborarán el próximo informe sobre la Evolución de la Capa de Ozono (Ozone Assessment Report), organizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Cuidado del Ambiente (UNEP) y la Organización Mundial de Meteorología (WMO). Dicho documento, realizado cada cuatro años, es utilizado como referencia para la toma de decisiones en materia de preservación de la capa de ozono y cuidado medioambiental. Participó del Programa de Movilidad Docente 2015.

Se trata de un informe científico muy utilizado por la comunidad científica, en donde se presentan y recopilan los últimos conocimientos que se tienen sobre el estado de la capa de ozono. Según el Dr. Fernandez, “este informe tiene una doble finalidad: en primer lugar pretende mantener actualizada a la comunidad científica y marcar el camino de futuros proyectos de investigación realizados a nivel internacional. En segundo lugar tiene por finalidad la realización de un resumen ejecutivo, que servirá de guía para los policy makers (formuladores de políticas públicas y ambientales) durante las reuniones intergubernamentales de Naciones Unidas. Los tomadores de decisiones de los distintos gobiernos de todo el mundo utilizan dicho resumen para firmar los acuerdos y consensos necesarios en lo referido a emisión de gases con potencial de destrucción de ozono, entre otros”.

- ¿Qué es el informe Ozone Assessment Report?

- Es un informe que organiza periódicamente las Naciones Unidas, que surge luego de la firma del Protocolo de Montreal en el año 1988. El objetivo de este protocolo es limitar las emisiones de compuestos CloroFluoroCarbonados (CFCs) y bromados (Halones), que son sustancias halogenadas altamente destructoras del ozono en la estratósfera. El informe se trata de un “review”, o sea una revisión y evaluación de todo lo publicado desde 2014 hasta la actualidad. Debemos hacer un “update” de todo lo investigado en materia de sustancias naturales y antropogénicas emitidas a la atmósfera, sobre su posible transporte hasta la estratósfera y la elevada reactividad química que provoca la destrucción del ozono mediante ciclos catalíticos. Vamos a plasmar esta información en un documento, que luego es utilizado como referencia para futuras investigaciones. En particular, el informe UNEP/WMO debe dar la mejor estimación posible sobre cómo será la recuperación del agujero de la capa de ozono que se forma sobre el polo sur durante la primavera austral.

Otro tema que me parece relevante destacar en el contexto universitario es que además del resumen ejecutivo, en los últimos informes se han incorporado un apéndice de divulgación, con la intención de incrementar el conocimiento e impacto en la sociedad. En el próximo informe se incluirán 20 preguntas y respuestas que se deben saber sobre el agujero de ozono. Los primeros informes UNEP/WMO eran muy técnicos, muy científicos por decirlo de alguna manera, y se hizo evidente la necesidad de incorporar una perspectiva de divulgación, que estará presente en este informe 2018.

- ¿Qué importancia tiene para la comunidad científica la realización de este informe y cuál ha sido su evolución?

- Yo considero que el Protocolo de Montreal es un hito histórico donde se logró por primera vez que la comunidad científica en materia de preservación ambiental convenciera a los líderes de todas las naciones adherentes de que el uso indiscriminado de los CFCs y Halones era altamente perjudicial y que por tanto debía ser limitado. Esto permitió cambiar su uso por sustancias sustitutas que afectan en menor medida la capa de ozono. En este protocolo de Montreal se estableció, además, que cada 4 años debía conformarse un comité de expertos que reevaluaran el estado de la capa de ozono, tomaran las provisiones necesarias y realizaran las emendas al protocolo para saber por ejemplo si tenían que ser más severas todavía las restricciones, o si tenían que suavizar los controles. Esto se debe a que los CFCs y los Halones pueden demorar más de 100 años en ser eliminados de la atmósfera, por lo que los resultados de las políticas adoptadas no pueden apreciarse incluso hasta varias décadas después de implementadas las medidas. A modo de ejemplo, recién en el 2016 se publicó el primer artículo científico basado en medidas de campo, datos satelitales y modelado computacional que demuestra que, efectivamente, se está recuperando el agujero de ozono. En el 2018 se presentará entonces el octavo informe Ozone Assessment Report, por lo que ya estamos trabajando activamente en ello.

- ¿De qué países son los científicos que intervienen en el informe?

- La mayoría de los investigadores que elaboran el informe provienen de EEUU y Europa. Además participan miembros de Australia, Japón y China, entre otros. Hasta donde me han informado, soy el único investigador Argentino invitado a participar como coautor, lo cual implica una gran responsabilidad, no solo como docente de esta casa de estudios, sino también como científico argentino.

- ¿Cómo se conforman los equipos de trabajo?

- Existe un comité científico que coordina el informe en su totalidad, integrando el desarrollo de cada uno de los seis capítulos independientes. Cada capítulo a su vez es coordinado por dos líderes, quienes eligen (de común acuerdo con el comité científico) a los coautores que recopilarán la información y escribirán cada capítulo.

En mi caso, formo parte del equipo de trabajo encargado del capítulo uno, que aborda el tema de sustancias destructoras del ozono (ODS), y mi rol es de coautor del mismo.  En particular, contribuiré a la evolución de sustancias halogenadas de tiempo de vida corto (Very Short-Lived o VSL) de origen natural, las cuales hemos demostrado que tienen un impacto adicional al de las principales sustancias antropogénicas (CFCs y Halones).

Los investigadores líderes de este capítulo son Andreas Engel y Matt Rigby, de Alemania e Inglaterra, respectivamente. Tenemos prevista una reunión en Junio de este año en Bristol, Inglaterra, para definir los lineamientos generales del capítulo 1 y diagramar el primer borrador del informe. Una vez que tengamos listo el segundo borrador, nos reuniremos en 2018 en Boulder (USA) junto a los autores y coautores de los demás capítulos para profundizar la interacción entre los distintos capítulos e ir dando forma al informe final con criterios comunes.

- ¿Cómo ha sido el trayecto de investigación que has desarrollado para participar en este informe, y en ese sentido en qué consiste tu aporte sobre los estudios de ozono en Argentina?

- Mi participación en este capítulo está relacionada a los estudios postdoctorales que he realizado en España sobre las sustancias VSLs, que son sustancias cuya principal fuente es el fitoplancton en los océanos. O sea su origen es natural, y no antropogénico. El agujero de ozono y toda la destrucción del ozono estratosférico han tenido como su principal causante las emisiones de gases antropogénicas. Sin embargo estas emisiones por sí solas no podían explicar la magnitud del deterioro. Entonces se determinó que la contribución de factores no antropogénicos en la destrucción del ozono era considerable. El posgrado en España me permitió trabajar durante casi 3 años con el Dr. Alfonso Saint López, quien es experto en esta temática, y con quien hemos desarrollado varios proyectos en colaboración con otros grupos de Estados Unidos.

Quisiera destacar que la mayoría de mis estudios no se han concentrado en la destrucción de la estratósfera, sino en la química del ozono en la tropósfera, que es la parte más baja de la atmósfera terrestre. Sin embargo desde 2014, a través del programa de movilidad de la UNCuyo tuve la oportunidad de viajar a EE.UU. y trabajar junto a investigadores extranjeros en un proyecto que tenía que ver con la destrucción de ozono en la estratósfera mediada por VSL. Uno de los investigadores con el que trabajé en este proyecto integra el comité científico del Ozone Assessment Report, motivo por el cual decidió invitarme a participar ya que aborda el uso de este tipo de sustancias.

Al ser miembro de este comité, tendré la posibilidad de intercambiar opiniones con los referentes académicos a nivel mundial, lo que además abre nuevas perspectivas de colaboración, que me parecen muy importantes, sobre todo porque el estudio de la química atmosférica no tiene un gran desarrollo en Argentina. En relación a las investigaciones que se realizan a nivel internacional estamos bastantes atrasados, y en ese sentido considero que esta oportunidad que se me ha presentado puede contribuir al desarrollo de este campo a nivel nacional. Hay mucho camino por recorrer aún, pero creo que esta invitación debe ser tomada, por un lado, como un reconocimiento de que estamos trabajando bien, y por otro, como un estímulo para continuar trabajando y crear en Argentina más grupos y equipos de investigación en el área de la química atmosférica.

- ¿Recibiste algún tipo de apoyo desde la Universidad para desarrollar estas investigaciones?

- Si, quisiera agradecer a las autoridades de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN-UNCuyo) y a la Secretaría de Relaciones Internacionales del rectorado tanto por el otorgamiento de una beca dentro del Programa de Movilidad Docente (convocatoria 2015) así como por el financiamiento parcial otorgado para participar de la primer reunión de coautores a realizarse en Inglaterra en Junio de este año. Si bien todavía no tengo financiamiento para asistir el resto de las reuniones previstas (aprox. 2 reuniones por año), espero conseguirlo por parte de los organismos de Ciencia y Técnica nacionales y/o provinciales.